La inseguridad dentro de las escuelas en México
Actualmente existen diferentes problemáticas que se pueden instalar dentro de una sede educativa, estos van desde abusos escolares hasta muertes causadas dentro de la misma, sin embargo, conocemos en relativa muy poco acerca de las causas que pueden ser las principales precursoras de estas acciones, o por otra parte solo ignoramos esta realidad porque nos resulta, como en la mayoría de los problemas sociales, mucho más simple de sobrellevar.
A continuación, se plantearán dos escenarios impuestos desde la perspectiva escolar y que afectan a los estelares de esta, estos son los problemas entre alumno-alumno así como los ahora más reciente alumno-maestro.
Alumno-Alumno
Consideramos que el ambiente escolar supone un espacio seguro para nuestros hijos cuando los inscribimos a estos, que ellos contaran con toda la ayuda y protección que les sea posible adquirir para que puedan desarrollarse de manera íntegra y completa en este espacio de recreación y aprendizaje, sin embargo y pese a todos los intentos que se han hecho año tras año pareciera que la escuela ahora no es tal vez un lugar tan seguro, que inclusive es aún más riesgoso que el ambiente fuera de este, pero ¿Por qué ahora que hemos hecho más cambios en la educación se presentan estas amenazas cada vez más contundentes? Bueno la respuesta de cierta manera no se puede mantener de manera objetiva, ya que los inicios son en su mayoría culpa de terceros.
Los incidentes que ahora se presentan no solo fuera de las instituciones, sino que incluso dentro de esta cada vez van aumentando más el número de víctimas afectadas por algún ajuste de cuentas, negligencia o descuido, no obstante cada una de estas sigue generado una represalia en la que las instituciones se ven carentes a la hora de resolver problemas, pues así como no proponen métodos en caso de emergencia que sean de real utilidad están imponiendo una autoridad mediocre e injusta para con los estudiantes y su personal involucrado.
Ya anteriormente hemos hablado de la paternidad y el descuido, y por supuesto de las consecuencias que ambas partes pueden traer en una mala aplicación para con el niño, no obstante, seguimos guiándonos con la misma excusa de que al parecer no pasa nada y el niño solamente se divierte, pero ¿qué pasa cuando ya no es diversión, que pasa cuando las acciones esporádicas se transforman en actividades continuas, peleas, discusiones, agresiones y finalmente la muerte? Llega un punto en el que se vuelve incluso satíricamente irónico justificar un insulto o promover la violencia en respuesta a más violencia, así que pregunto ¿realmente toda la seguridad corre por cuenta de la institución o la integridad del niño empieza a formarse desde el hogar? Pero no hay que confundir las cosas si bien la formación de los niños y el desarrollo de valores se adquieren desde el núcleo familiar las instituciones por su parte también se ven involucradas en el reforzamiento de las mismas, pero que simple y sencillamente no le son relevantes a ciertas instituciones, educadores o cuerpos educativos, y más que nada dejando de lado la poca o nula disposición que tienen para con sus alumnos se trata de la negligencia que presentan a la hora de resolver conflictos, premiar o brindar un trato “especial” con algún niño en específico, de esta forma dando paso a la disconformidad en el aula generando de forma gradual conflictos convirtiendo este ciclo en un círculo vicioso que involucra tanto a padre, maestros, alumnos y cuerpo técnico.
Alumno-Maestro
Creemos de manera errónea que la seguridad de nuestros hijos se ve salvaguardada dentro de una institución, ya que ellos están a cargo de los maestros, pero ¿acaso los maestros también están seguros dentro de la misma? Preservar la seguridad de los infantes para una institución debe ser lo más importante a la hora de realizar algún movimiento, sin embargo de esta manera solo estamos contando una cara de la moneda en la educación mexicana pues si bien estamos intentando continuamente que las escuelas sean lo mejor para los alumnos, gracias a estos mismos la integridad de los maestros, su autoridad y su presencia es cada vez menos respetada y pulverizada, reducida a un sinfín de acciones injustificadas a la hora de algún conflicto. No estamos diciendo que la educación tenga que regresar a ser como lo era hace no muchos años en la que el alumno era un sumiso que estaba a disposición física y mentalmente de su profesor, sino que más bien se le dé un respeto y lugar a cada una de las partes que integran el proceso educativo, que así tanto como se brinda una protección extrema con el alumno se brinde la misma atención y seguridad con el maestro.
Por desgracia volvemos al mismo punto de partida en cada una de las consecuencias negativas que en su mayoría son causa de una mala educación dentro del núcleo familiar, y es que la mente del niño actualmente se ve tan influenciada por muchas fuentes de información, se le ve implicado en una era tecnológica que abarca millones de tipos de contenido, algunos buenos y fructíferos favoreciendo a su crecimiento intelectual y personal, pero otros que para desgracia de muchos es un contenido altamente peligroso a la hora de consumirlo, creciendo de esta manera tal vez con insultos, agresiones o en casos extremos contenidos prohibidos en los que se observa todo tipo de delitos que tientan contra la vida humana. Sinceramente no alcanzamos a vislumbrar de una manera basta que es lo que ven nuestros hijos y como esto afecta a su pensamiento y raciocinio, y como por la falta de atención se llegan a cometer actos inhumanos.
La necesidad de proteger a nuestros niños de todo tipo de mal cuando eran pequeños a uno como padre lo lleva a cometer un sinfín de equivocaciones en la crianza del niño, ejemplo de esto es cuando los solapamos y exageramos la “explotación” escolar que los maestros tienen con ellos, si bien algunos maestros no brindan de una manera adecuada la acción de enseñar otros solo se apegan a lo que el sistema les impone que deben transmitir. Estas acciones han llegado a un punto máximo en el que no solo los profesores se ven perjudicados por los alumnos y la falta de control y tolerancia que presentan los nuevos jóvenes, sino que aquellos que prestan su servicio y esfuerzo para realizar una labor con los infantes se ven amenazados, atacados y afectados por los padres de familia.
Podemos suponer de esta manera que la escuela no es un lugar seguro para nadie que se encuentre dentro de ella, pensar que es un lugar tóxico en el que lo único que consigues es rellenarte de radiación y ser intolerante para las demás personas, y tal vez no estamos tan lejanos a la realidad, tal vez y la escuela si sea un lugar de riesgo, pero pese a todo esto debemos reconocer que nuestras acciones como padres, maestros y alumnos influyen en demasía a la interacción y convivencia dentro de la misma y que si nosotros no iniciamos un cambio desde nuestra propia persona nadie lo hará y terminaremos una y otra vez de la misma manera.
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