La identidad de género en la infancia.
La identidad de género en la infancia
A continuación se realizará una investigación en torno a la identidad de género acompañado de una opinión personal, esto siempre desde el respeto, no queremos ofender a nadie, únicamente buscamos difundir nuestros conocimientos pedagógicos y como se relaciona con este tema tan presente en la actualidad.
Para poder comenzar con este artículo, es importante dejar en claro que es la identidad de género, ya que esto no es lo mismo a las preferencias sexuales (ser gay, lesbiana o bisexual), y es importante diferenciar estos términos ya que muchas personas suelen confundirlos y relacionarnos directamente, por lo que no nos enfocaremos en las preferencias sexuales, sino en la identidad de genero, entonces, ¿qué significa esto? La identidad de genero se refiere a la autopercepción que se tiene sobre el genero, es decir, no importa si naciste biológicamente mujer u hombre, si no te identificas con tal genero tu decides bajo tu propia percepción el género que más te haga sentir cómodo o cómoda.
Y bien, ¿realmente es uno mismo quien decide esto? Partiendo con este primer planteamiento, es importante explicar algunos puntos acerca del desarrollo infantil, pues bien, cada persona atraviesa distintas etapas de desarrollo las cuales son cruciales para nuestro futuro crecimiento tanto físico como emocional/psicológico, cada etapa es delicada si no se trabaja de la manera más correcta o plena en todas sus facultades. Y en concreto, las primeras etapas de vida desde que nacemos hasta que llegamos a la adolescencia, son realmente maleables, pues nacemos sin información previa sobre lo que nos rodea, por lo tanto, todo lo que se nos dice de pequeños puede quedar grabado eternamente en nuestra mente. ¿A que queremos llegar con esto? Pues bueno, hay que comprender primero que en un periodo desde los 2 a los 8 años, los niños suelen tener características similares de comportamiento, como la imitación. Esta puede confundir a muchos padres, por ejemplo, un niño que convive con su hermana mayor puede adoptar ciertas actitudes de ella, esto porque la tiene como imagen de referencia y busca estar a la par, por lo cual puede empezar a querer usar muñecas, vestir de rosa o maquillarse, sin embargo, no significa que el niño sea gay o que esté atrapado en el cuerpo equivocado, esto es un proceso común y normal, en el que el menor comienza a descubrir, a mostrar interés en su entorno, y así como imita a su hermana puede imitar a su padre o madre, esto es cuestión de convivencia, pero, en este escenario, ¿cuál puede ser el problema?
El problema es más simple de lo que parece, ya que de debe únicamente a una cuestión de estereotipos, regresando al ejemplo anterior, uno a esa edad no asimila aún que es una niña y un niño con gran detalle, él o ella no saben que la sociedad tiene designada la ropa y objetos para mujeres y hombres, por lo que si el niño decide jugar con una muñeca, el no sabrá que está socialmente designada a las niñas, entonces el la tomará sin juicio alguno y eso no va a cambiar su química o su pensar, es el adulto quien corrompe estas acciones tan naturales. ¿Cómo? En el momento que el adulto (padre o madre) decide explicar al menor que no debe jugar con tal o cual juguete porque no es para él, es en el momento donde comienzan los prejuicios dentro del niño, y comienza a crear ideas que no debería sobre si está bien jugar o usar ciertas cosas, cuando el previamente no había visto ninguna “malicia”. Y justo aquí radica el problema, y los cuestionamientos internos de los niños, y mientras más van creciendo dentro de estos estereotipos que ellos no cumplen según su “rol”, más ideas intrusivas van formulando, del tipo; “si yo soy mujer pero me gusta vestir ropa holgada, entonces ¿soy un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer?”, “si soy un chico pero me gusta vestir rosa, pintarme las uñas, entonces, ¿soy una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre?” La respuesta es no.
Todos somos diferentes, todos tenemos diversas y numerosas formas de expresarnos, y eso no le quita valor a lo que somos, y tristemente esta situación de la identidad de género o autopercepción, si radica debido a un trastorno mental, conocido como disforia de género. Por eso es que no se relaciona con las preferencias sexuales, ya que eso únicamente habla de gustos como cualquier cosa. Sin embargo, la disforia de género sí es un problema, y se debe a este desarrollo lleno de prejuicios, estereotipos y de información que en esa edad tan corta el niño no debe de conocer.
Es muy lamentable encontrar tantos artículos con desinformación en internet que no permiten ver a los padres que ellos son el problema, no sus hijos. No pueden dejar a sus hijos decidir a una edad tan corta porque no cuentan con la madurez suficiente, y ver tantos casos de niños que han sido mutilados por capricho de sus padres creyendo que su hijo realmente sabe lo que es ser mujer u hombre, es imperdonable. Y es muy común hoy en día ver en las noticias estos casos de menores que supuestamente pidieron un cambio de género siendo apenas niños, si supieran los daños irreparables que suceden hormonalmente y en su salud, quizás lo pensarían dos veces, y por esto es que queremos difundir esta breve investigación y opinión basada en nuestros conocimientos profesionales, para que cada vez despierten más personas acerca de esta situación.
Si una persona promedio a una edad adulta aún sigue cuestionándose su existencia, su vida en si, como pueden decir que un niño de 10 años ya está cien porciento seguro de que es lo que quiere para el resto de su vida.
POSIBLE SOLUCIÓN
Lo
que podemos hacer como padres, hermanos, o tutores, es no juzgar a los
niños, no saturar de información que simplemente no les corresponde, dejen a
los niños y niñas experimentar sus estilos, expresarse como gusten sin ningún
juicio o restricción, de esta manera crecerán armónicamente, y es que los gustos
cambian, hay que tener en cuenta esto, la forma de actuar cambia, siempre
estamos en constantes cambios de estilo, como el vestir, peinar, caminar, hablar, actuar, y eso jamás nos quitará nuestro valor como
persona.


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