Depresión y ansiedad en los alumnos

En la actualidad hemos notado como ha ido aumentando el porcentaje de depresión, ansiedad, e incluso ambas en los estudiantes, principalmente en adolescentes y estudiantes universitarios. Las razones pueden ser muchas ya sea por su contexto social, familiar o simplemente por el estrés escolar, pero en una institución este tema es complicado, pues, la persona pierde este interés e incluso las ganas por seguir con sus estudios, ya que, decaen en todos los aspectos y no es algo que se pueda curar de un día para otro las personas que padecen de esto tienen un pensamiento negativo hacía la vida, así que, se tiene que tratar con mucha delicadeza.

Los estudiantes universitarios cuentan con la presión de pensar en su futuro y en qué es lo que quiere para este, por ende, debe esforzarse para conseguir sus metas, es por eso que empiezan a presentar estos síntomas de depresión y ansiedad ya sea que tienen la presión de sus padres o simplemente de ellos mismos, pues, en muchas ocasiones creen que no están obteniendo un buen rendimiento o los resultados que tienen no son lo que esperaban y viven con el constante miedo de si están haciendo lo correcto e incluso existen estás crisis de pensar si en realidad vale la pena o capaz no es lo que verdaderamente quieren.




Se calcula que el 3,6% de los adolescentes de 10 a 14 años y el 4,6% de los de 15 a 19 años padece un trastorno de ansiedad. También se calcula que el 1,1% de los adolescentes de 10 a 14 años y el 2,8% de los de 15 a 19 años padecen depresión, claramente no existe una edad en la cual se obtenga de manera natural la depresión y ansiedad, incluso las personas mayores llegan a padecerlo, pues, muchas de las veces pasan por situaciones complicadas que los conducen a este tipo de padecimientos.

Se considera importante hablar de estos temas tan delicados en las escuelas, ya que esta situación hace evidente la necesidad de conocer el porcentaje de la presencia de depresión en la comunidad estudiantil universitaria, para que en un futuro, se implementen medidas de detección y tratamiento oportuno para los síntomas, y así evitar el bajo rendimiento que los estudiantes pueden llegar a presentar a causa de este padecimiento.



 

¿Cómo detectar si una persona tiene depresión o ansiedad?

Ansiedad
-El alumno se preocupa mucho y por muchas cosas, de una forma que no se puede considerar normal.

- Cuando hablamos con él / ella, vemos que le cuesta mucho trabajo controlar esa preocupación.

- Se muestra inquieto, impaciente, como esperando que suceda algo malo sin que pueda decirte exactamente qué es eso que le preocupa.

- Puede tener dificultades para concentrarse o simplemente no pensar en nada.

- Se muestra irritable, en guardia y suele malinterpretar las situaciones que se producen a su alrededor, calificándolo todo como amenaza.

- Presenta problemas de sueño y alimentación.

Depresión 
- Sentirse triste, desesperanzado o irritable la mayor parte del tiempo.

- No querer hacer cosas divertidas ni disfrutarlas cuando se hacen.

- Cambios en los patrones de alimentación: comer mucho más o mucho menos de lo habitual.

- Cambios en los patrones del sueño: dormir mucho más o mucho menos de lo normal.

- Cambios en el nivel de energía: sentirse cansado y sin fuerzas o tenso e inquieto la mayor parte del tiempo.

- Tener dificultad para prestar atención.
Sentirse despreciable, inútil o culpable.

- Comportamientos autodestructivos o querer autolesionarse.


¿Cómo podemos ayudar?

Habla con la persona sobre lo que viste y por qué te preocupa.
Explícale que la depresión es una enfermedad, no un defecto o una debilidad personal, y que suele mejorar con tratamiento.
Aconséjale que busque ayuda profesional. Un proveedor de atención médica es un buen punto de partida. También puedes consultar a un proveedor de atención para la salud mental, como un psicólogo o consejero matriculado.
Ofrece tu ayuda para preparar una lista de preguntas para hacer durante la primera cita con el proveedor de atención médica o para la salud mental.
Exprésale tu predisposición para ayudarla al programar citas, acompañarla a ellas y asistir a sesiones de terapia familiar.

Podemos ayudar a prevenir que las personas lleguen a tener está enfermedad o ayudarlas a salir de ella.




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