La educación sexual deficiente.

 Al escuchar la palabra sexual la mayoría de las personas tenemos un concepto preestablecido, la palabra como tal puede causar diferentes emociones dentro de una persona, en algunas por ejemplo, es símbolo de maduración y deseo, en otras es algo que por ningún motivo se puede mencionar. Al poner una palabra tan simple en un estigma tan indecente y peligroso logramos que todo el trasfondo de esta sea minimizado y en ocasiones desinformado.

La palabra sexual abarca diferentes ámbitos, ya sea de manera biológica o psicológica, el termino se es implementado bajo distintas circunstancias, sin embargo y pese a que es una palabra que en la ultima década a conseguido un mayor impacto sigue siendo un tema tabú en algunas comunidades logrando que el impacto que tiene sea muy contraproducente. 



En el ámbito escolar el tema de educación sexual no es resaltado con la debida importancia que tiene que poseer, si bien se imparten diferentes tipos de talleres informando acerca de los métodos de protección contra embarazos e infecciones de transmisión sexual, por lo general y al tener una idea tan ridiculizada del concepto la audiencia a la que estos son dirigidos, principalmente adolescentes, no lo aprecian como información de seriedad. 

Según la UNESCO, solo el 34% de los jóvenes a nivel mundial tienen un conocimiento sobre la prevención y transmisión del VIH. Además solo 2 de cada 3 niñas en diferentes partes del mundo tienen un conocimiento de lo que les sucede al menstruar. Esto es una llamada de atención muy grave a la educación de acuerdo a la sexualidad, que no solo no imparte la debida atención a las situaciones de alto riesgo en cuanto a las miles de niñas, adolescentes o mujeres que mueren a diario por no saber acerca de como funciona su cuerpo, sino que también crea una venda que pretende "proteger" la integridad de las y los jóvenes al no revelar la verdad o el trasfondo de lo que es fisiológicamente normal.

Es realmente increíble que México siendo uno de los países creadores de la píldora anticonceptiva, sea a su vez el que ocupa el primer puesto a nivel global en embarazos adolescentes. Únicamente en el año 2021 se registraron alrededor de 373,661 nacimientos de madres adolescentes, de los cuales aproximadamente 8,876 fueron de niñas menores de 14 años, producto claro de la desinformación y/o el abuso. 



Estas estadísticas son realmente alarmantes en cuestiones demasiado delicadas, y es el hecho de que no solo hablamos de la falta de integración de la información sobre la sexualidad en el ámbito institucional sino que por el contrario, la principal fuente de desinformación comienza desde el hogar. Reconocemos que tal vez en las generaciones pasadas estos temas eran de mal gusto e incluso de peligro, pero tenemos que comprender que ya no vivimos en los tiempos de antes, somos ahora una generación que pretende ser mas abierta y mejor que las pasadas, es realmente difícil creer que aún con tanta disponibilidad de la información nos sea tan complicada expresarla de una manera correcta y respetable.

El problema de la desinformación no surge en la escuela, si bien la escuela es una de las principales fuentes de conocimiento para la mayoría de los seres humanos no desmerita la propia educación que tiene que aprender uno como alumno desde su hogar. El dialogar con nuestros hijos de estos temas tan complejos no sólo nos hace partícipes de su crecimiento y maduración como personas, sino que nos convierte en ciudadanos responsables capaces de proteger y salvaguardar la integridad de estos mismos, el dialogar con los niños y jóvenes sobre estos temas minimiza la cantidad de riesgo que pueden correr, el hablar de estos temas evita que tu hija muera a causa de un embarazo adolescente de alto riesgo, el hablar de estos temas disminuye la pena que él o ella pueda sentir por que le hicieron algo que no deseaba, el hablar de estos temas te da a ti y a ellos la confianza de saber cuando y como ayudarlos.


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